Representaciones de la autoridad
A pesar de provenir de dos lugares lejanos en el tiempo y el espacio, estos dos documentos escritos muestran cómo trabajaron para definir la autoridad y reforzar las jerarquías, al mismo tiempo que sugieren cuán frágiles podían ser tanto la autoridad como la jerarquía. El inventario de una hacienda de principios del siglo XVIII en Zacatecas revela la dependencia de la economía colonial en la tierra y en el trabajo esclavizado, donde el valor se calculaba a través de la propiedad y de las personas. “¡Viva la Federación!” celebra la supuesta unidad nacional bajo Juan Manuel de Rosas después de la Guerra de Independencia Argentina, utilizando un lenguaje político para afirmar su poder implacable sobre los “salvajes” unitarios. En conjunto, ambas piezas trazan un cambio del control colonial a la inestabilidad política posterior a la independencia.
La diáspora africana en la Nueva España
Este documento escrito es un inventario de hacienda elaborado en 1709 en Zacatecas, México. Enumera bienes como ganado, herramientas, tierras y personas esclavizadas, cada uno con un valor monetario asignado. El inventario fue creado por funcionarios coloniales para registrar los activos de una propiedad con fines fiscales y de herencia. Como explica Robert Ferry en “Encomienda, African Slavery, and Agriculture in Colonial Mexico”, estos registros muestran cómo la esclavitud y la agricultura estaban estrechamente vinculadas en la economía colonial. También muestran los sistemas administrativos que hicieron que el trabajo forzado pareciera ordinario y manejable. Muchos visitantes podrían pensar que la esclavitud en la América española fue limitada o poco organizada, pero este inventario demuestra cómo el gobierno colonial documentaba a las personas esclavizadas como propiedad dentro de una estructura económica eficiente. El mantenimiento de registros coloniales ayudó a sostener un sistema que normalizó la desigualdad y la explotación.
¡Viva la Federación!
En este voluminoso libro encuadernado en cuero, el brigadier general Manuel Oribe escribe un informe dirigido a Juan Manuel de Rosas. Impreso en hojas delgadas y delicadas, Oribe describe una batalla ganada contra el “salvaje” unitario Juan Lavalle, e incluye mapas militares que muestran los distintos regimientos distribuidos a lo largo del campo.
Cuando los argentinos triunfaron en la Revolución de Mayo de 1810, surgieron desacuerdos entre los unitarios y los federales en la provincia de Buenos Aires. Rosas, líder del partido federalista y gobernador de Buenos Aires de 1835 a 1852, fue considerado por sus detractores un dictador. Su estilo de liderazgo era severo. En 1833, Rosas ordenó a sus súbditos llevar cintas rojas en las solapas como demostración pública de su apoyo al régimen federal y de oposición hacia los “salvajes y sucios unitarios”. La policía patrullaba las calles de Buenos Aires, asegurando el cumplimiento bajo amenaza de castigos corporales o, en algunos casos, de ejecución. Rosas finalmente huyó a Inglaterra tras su derrota en la Batalla de Monte Caseros en 1852, después de gobernar con mano de hierro durante diecisiete años.

